Cuando una conversación comienza en un tono negativo o se encamina hacia resultados desfavorables, es importante poder revertir la situación y limitar los daños. El escritor Sobel y Panas recomienda preguntar a la persona. “¿Te importa que empecemos de nuevo?”
Esta pregunta, dentro de una conversación, indica nuestra insatisfacción con la situación actual y nuestro deseo de prevenir malentendidos. Comenzar de nuevo puede ser una excelente manera de aclarar las cosas y garantizar una comunicación efectiva. Al reiniciar la conversación, tenemos la oportunidad de expresar nuestras ideas de una manera más clara y evitar posibles confusiones.
Además, nos brinda la oportunidad de escuchar atentamente a la otra persona y asegurarnos de que ambos estemos en la misma página lo que permite construir una comunicación más sólida y positiva.
Otras preguntas que pueden ser útiles para dirigir una conversación son las siguientes. Es importante recordar acompañarlas siempre con una sonrisa sincera o con el lenguaje corporal adecuado para la ocasión:
- Pregunta aclaratoria: “Parece que algo te está molestando, ¿te gustaría explicarme cuál es tu preocupación?”
- Pregunta reflexiva: ¿Cómo te hace sentir esta situación?
- Pregunta empática: “Entiendo que estás frustrado, ¿qué puedo hacer para ayudar a resolver este problema juntos?”
- Pregunta sobre soluciones: ¿cómo podemos trabajar juntos para encontrar una solución que funcione para ambos?”
- Pregunta sobre el futuro: “Mirando hacia adelante, ¿cómo podemos evitar que esta situación se repita en el futuro?”
- Pregunta de disculpa: “Lamento si he contribuido de alguna manera a este conflicto, ¿cómo puedo hacer las cosas mejor?”
- Pregunta de resumen: “Para asegurarnos de estar en la misma página, ¿podrías resumir lo que hemos discutido hasta ahora y cómo podemos proceder desde aquí?”
Estas preguntas están diseñadas para fomentar la comunicación abierta, la comprensión mutua y la búsqueda de soluciones constructivas en conversaciones difíciles. ¿Como aplicarlas? A continuación, veremos algunas estrategias que te nos pueden ayudar a abordar una conversación difícil de manera efectiva y constructiva:
- Mantén la calma: Te permite pensar con claridad y responder de manera más efectiva.
- Respira profundo: En momentos de tensión, tomarte un momento para respirar profundamente puede ayudarte a calmarte y pensar con claridad.
- Escucha activa: Esto implica prestar atención a sus palabras, emociones y lenguaje corporal. La escucha activa demuestra respeto y puede ayudar a disminuir la tensión.
- Valida los sentimientos de la otra persona: Reconocer los sentimientos de la otra persona y demostrar comprensión puede contribuir a mitigar la hostilidad y propiciar un diálogo más constructivo, incluso cuando existan discrepancias iniciales.
- Empatía: Intenta ponerte en el lugar del otro para comprender sus sentimientos y perspectivas. La empatía puede ayudar a crear un ambiente de comprensión mutua.
- Comunica tus preocupaciones de manera clara y respetuosa: Expresa tus preocupaciones o puntos de vista de manera clara, pero siempre con respeto hacia la otra persona. Evita el lenguaje acusatorio o confrontativo, y en su lugar utiliza un tono calmado y constructivo.
- Busca puntos en común: Intenta identificar áreas de acuerdo o puntos en común entre ambas partes. Encontrar puntos de conexión puede ayudar a suavizar la tensión y construir una base sobre la cual continuar la conversación.
- Pide disculpas si es necesario: Si has contribuido al conflicto de alguna manera, no dudes en disculparte. Reconocer tus errores y asumir la responsabilidad de tus acciones puede ayudar a calmar la situación y reconstruir la confianza.
- Establece límites saludables: Si la conversación se vuelve demasiado intensa o improductiva, no dudes en establecer límites saludables. Esto podría implicar tomar un descanso temporal para enfriar los ánimos o incluso posponer la conversación para otro momento más adecuado.
Al aplicar estas estrategias, puedes aumentar las posibilidades de revertir una conversación difícil y limitar los daños potenciales en las relaciones personales o profesionales. Recuerda que las conversaciones difíciles son una oportunidad para el crecimiento personal y la mejora de las relaciones. ¡Ánimo y confía en ti mismo para afrontarlas con éxito!